“Tengo fama de francotirador y rompepelotas, y la quiero mantener” Carlos Nine
Carlos Nine (Haedo, provincia de Buenos Aires, Argentina. 21 de febrero de 1944) es un dibujante, pintor y escultor argentino.
Entre 1983 y 1990, dibujo innumerables tapas para la revista Humor
En la revista Fierro realizo historetas de gran originalidad argumental, de muy alto nivel estetico y narrativo:
Keko el mago
Ilusionista de la frustracion, Keko es un mago de un mundo de confusa imaginacion, en cierta forma sordido, en el que conviven la melancolia, las obsesiones, la irreverencia, el sexo, los mitos, una madre de la que no se siente orgullosoy una galera de la que generalmente emergen desencantos.
El patito Saubon
Es un animal con serios problemas de identidad, un mujeriego encantador, al que es dificil resistirse.
Es un policial negro, decididamente macabro, en el que Nine hace uso y abuso de las deformaciones y desproporciones.
En 1991 edita en Francia “Crimenes y Castigos”, la muy difundida novela “Fantagas” y en el 2000: El pato que amaba a las gallinas.
Premios:
1986: Bienal de Córdoba
1988: Bienal de Barcelona, mejor dibujante extranjero.
1988: Concurso Internacional Gianduia en Turín.
1993: Clio de Plata en Ilustración en Nueva York.
1993: Premio “Caran D’ache” al mejor ilustrador extranjero en Italia.
Programa de “Caloi en su tinta” de los años noventa, cuyos invitados especiales son los dibujantes José Muñoz y Carlos Nine.
Texto y dibujos en Francia
Meutres et chatiments (1991)
Fantagas (1995) Keko el mago (1996)
Le canard qui aimait les poules (1999)
Oh merde, les lapins! (2002)
Gesta dei (2003)
It was a Dark & Silly night (2003)
Prints of the west (2004)
Siboney (Fantagas 2) (2008)
Ilustraciones

Crónicas del Ángel Gris (1988), de Alejandro Dolina
La edad del pavo (1990), de Elsa Bornemann
Much ado about nothing (1995), de William Shakespeare.
Swan Lake (1999), de Piotr Chaikovski.
Le lac des cygnes (1999), de Piotr Chaikovski.
El libro del fantasma (1999), de Alejandro Dolina.
Sus ojos se clavan en esta pila de libros a todo color, llenos de dibujos. “Ya sabemos dónde tenemos que poner un kiosco”, apunta Nine, que seguramente está orgulloso de que los dibujos sigan llamando la atención de la gente. “Antes al menos se veía a alguien en un colectivo o un tren leyendo El Tony. Pero ahora parece que nadie lee historietas. Sólo las de superhéroes y los mangas japoneses, pero ya no lo hacen por la calle”, apunta este dibujante que se reconoce como un nostálgico. “Pero nostálgico de un tiempo que nunca viví”, aclara con sentido del absurdo, pero también con orgullo.(Pagina 12 – Domingo, 21 de septiembre de 2003)






















































